Álvaro Arbeloa fue elegido entrenador del primer equipo del Real Madrid tras la destitución de Xabi Alonso por su valía a la hora de dirigir equipos, pero también por su gran capacidad para gestionar plantillas. Y es que, en el primer equipo madridista, es tan importante saber hacer los cambios como dar con la tecla a la hora de tratar a los futbolistas, casi todos de talla mundial. Ancelotti era el mejor en esto y el joven técnico blanco está demostrando, en sus primeros días como técnico del club más exigente del planeta, que también domina este apartado. Y el mejor ejemplo es Vinicius Junior.
Arbeloa ha sido capaz de recuperar a Vinicius en tiempo récord. El brasileño ha cometido una infinidad de errores en la etapa de Xabi Alonso, hasta el punto de ni siquiera despedirse del entrenador donostiarra cuando fue cesado. La relación entre ambos se torció durante el Mundial de Clubes, cuando el brasileño sintió que había perdido la condición de intocable. El primer cisma se produjo antes de las semifinales contra el PSG, ya que el vasco tenía claro que Vini iba a ser suplente y así se lo hizo saber, aunque la lesión de Trent Alexander-Arnold le permitió empezar el duelo desde el inicio. Todo se terminó de romper en el Clásico contra el Barcelona, donde montó una escena muy censurable al ser sustituido.
El cese de Xabi Alonso dio aire a un Vinicius que ha encontrado en Arbeloa su gran apoyo. De repente, la soledad que sentía con el donostiarra se esfumó de un plumazo con la llegada del salmantino. El que era técnico del Castilla hasta el lunes 12 de enero recibía una llamada en la que se le informaba de que debía hacerse cargo del primer equipo. Y uno de sus primeros objetivos era recuperar la mejor versión del brasileño.
Arbeloa lo entendió todo
Arbeloa es un hombre de club y sabe perfectamente que Vinicius es un activo muy importante de la entidad madridista. Por ello, desde el primer día decidió que le iba a dar todo el cariño que no recibió en la etapa anterior con Xabi y le iba a proteger ante todo y ante todos. Se acabaron las reflexiones como «el público es soberano» tras una pitada del Bernabéu hacia el atacante, para pasar a dejar claro que es uno de los jugadores más importantes del Real Madrid y que lo será durante mucho tiempo.
Arbeloa ha decidido cambiar radicalmente el discurso con Vinicius y este lo ha agradecido. También se acabaron las sustituciones en cada encuentro, algo que sucedía con Xabi Alonso y que nunca se terminó de entender en la cúpula del Real Madrid. Todo esto está consiguiendo que Vini, poco a poco, vuelva a sonreír. El abrazo que dio a Arbeloa tras su gol contra el Mónaco explica a la perfección la unión entre ambos.